El Vaticano se prepara para conmemorar los 500 años de la seudo-reforma protestante!

No, no es broma de mal gusto. Ojalá lo fuera! Desgraciadamente es verdad: el sitio oficial de noticias del Vaticano ha anunciado el 4 de Fevereiro de 2014, que se están preparando las “conmemoraciones” por los 500 años de la seudo-reforma protestante.

Vamos a comentar algunas partes de la noticia.

Desde el primer párrafo ya se hace referencia al Vaticano II. ¿Y se podría esperar algo diferente? Ningún verdadero concilio de la Iglesia Católica puede ser utilizado para defender el irenismo. Pero sí lo puede el latrocinio Vaticano II. Mientras se lo considere al Vaticano II como si fuera un legítimo concilio, la trampa seguirá armada para continuar engañando a los fieles católicos menos prevenidos. Al contrario de decir, como lo hizo un cierto Judas de los tiempos modernos, que el 95 % del Vaticano II es acceptable, nosostros debemos denunciar con toda claridad que él fue un falso concilio que permitió, y todavía permite, que los enemigos de la Iglesia inoculen su veneno en los fieles católicos desprevenidos. Necesitamos santos que digan “¡Yo acuso al concilio!”, y no traidores que intenten excusar el concilio.

La noticia entera es una calamidad, pero el siguiente párrafo parece ser el peor de todos (la traducción al español la hicimos nosotros, pues no encontramos en el sitio del Vaticano más que la versión en portugués):

“Echando una nueva luz sobre cuestiones centrales de la fe, el documento ecuménico hace posible superar las controversias de los siglos pasados y lanza las bases para una reflexión ecuménica que se hace distinta del pensamiento de los siglos precedentes, invitando de este modo a los cristianos a considerar esta relación con espíritu abierto, pero también crítico, para avanzar aún más en el camino de la plena y visible unidad de la Iglesia. [texto original: Lançando uma nova luz sobre questões centrais da fé, o documento ecumênico possibilita a superação das controvérsias dos séculos passados e lança bases para uma reflexão ecumênica que se distinga do pensamento dos séculos precedentes, convidando assim os cristãos a considerar esta relação com espírito aberto, mas também crítico, para se avançar ainda mais no caminho da plena e visível unidade da Igreja.]”

El documento ecuménico, producido en 2013 por la Comisión Internacional de Diálogo Luterano-católica por la Unidad, hubiera echado “una nueva luz” sobre las cuestiones centrales de la Fe. ¡Y yo que pensaba que era el Magisterio de la Iglesia Católica el que resolvía las cuestiones de Fe! Y aún más: el documento ecuménico hubiera permitido la superación de controversias de los siglos pasados. Pero, ¿ya no había el Sagrado Concilio de Trento dado la palabra definitiva sobre la “controversia”? Para decir más claramente, el Concilio de Trento condenó las doctrinas heréticas de los heresiarcas protestantes. Y lo hizo con la autoridad de la Santa Iglesia Católica Apostólica Romana, autoridad esta proveniente de Cristo. No es una comisión ecuménica la que tiene que “echar luz” sobre cuestiones centrales de la Fe. Lo que hay que suceder es la adhesión a lo que la Santa Iglesia, con toda su autoridad, determinó. La “iglesia” conciliar, al pretender modificar, em connivencia con otras sectas, lo que la Santa Iglesia Católica solemnemente definió, consigue tan sólo blasfemar contra la infalibilidad. Hay que elegir: la Iglesia Católica, el concilio de Trento y la verdade inmutable, o la “iglesia” conciliar, el conciliábulo Vaticano II y sus interminables aggiornamenti. No, no es posible, conscientemente, pertenecer a la Iglesia que definió algo infaliblemente y tambiém pertenecer a la “iglesia” que quiere cambiar lo que infaliblemente fue definido.

El párrafo se termina con un otro absurdo, invitando a avanzar aún más en el camino de la plena unidad de la Iglesia. La Iglesia siempre ha sido Una, como rezamos en el Credo. Los herejes que se separan de Ella se vuelven como ramas secas que se separan del árbol. Son los herejes que tienen que regresar a la Iglesia, y no la Iglesia la que tiene que se mezclar con las sectas. Una vez más há sido el latrocinio Vaticano II el culpado por sembrar las malas semillas que hoy se recogen. Pues hubo en él un documento entero dedicado a “rehazer la unidad” por medio del ecumenismo, el desgraciado decreto Unitatis Redintegratio.

Hemos hecho algunos comentarios sobre el texto de la noticia para demostrar lo contrário que él es a la Fe católica. Pero podríamos habernos detenido en una única palabra, y eso ya sería suficiente para mostrar en que manos está el Vaticano en la actualidad. Fíjense en el término se utilizó en la noticia para describir los eventos previstos para 2017: conmemoraciones (y también se utilizó el término “celebraciones”). Tenendo en cuenta que sólo se conmemora algo que se considere bueno, entonces la conclusión clara y indiscutible es que el Vaticano de hoy quiere conmemorar la revuelta que querría destruir la Iglesia Católica hace 500 años. ¿Alguien podría imaginar a Rusia conmemorando la invasión alemana durante la Segunda Guerra Mundial, o a China conmemorando la invasión japonesa en la década de 1930? Por supuesto que no. Está fuera de cualquier imaginación que un Estado, instituición, organización, etc, conmemore una revuelta que querría destruirlo. ¿Por qué, entonces, el Vaticano quiere conmemorar la revuelta de Lutero?

La explicación es simple, pero el problema es que las personas no quieren aceptar la realidad: el Vaticano está tomado por los enemigos de la Iglesia Católica.

Reflexionando sobre lo que hemos leído, una vez más constatamos que las actitudes de la “iglesia” conciliar son una constante injuria contra Dios. Las reuniones de Asís, los sacrilegios, las profanaciones de las misas, la destrucción del sacerdocio, de las órdenes religiosas, del sentido sacrificial de la Santa Misa, los templos esotéricos que sustituyen a las iglesias tradicionales, las “excomuniones” de 1988, las persecuciones contra todo lo que es realmente católico, la amistad con todos los peores enemigos de la Iglesia…

Después de medio siglo de demolición, ¿que duda puede todavía subsistir de que Roma está ocupada por los enemigos de la verdadera Iglesia Católica? Contestenme con sinceridad: ¿los jefes de la “iglesia” conciliar trabajan como alguien que tiene un mínimo de Fe Católica? ¿O más bien obran ellos como agentes de la masonería? “Roma perderá la Fe y se convertirá en la sede del Anticristo”, son las palabras que Nuestra Señora profetizó en La Salette, que es una aparición reconocida por la Iglesia. ¿Como puede alguien ser tan obstinado en negar la verdad que está delante de los ojos? ¿Y cuándo van a reaccionar contra la impostura de los defensores del Vaticano II, este conciliábulo maldito que fue el caballo de Troya utilizado en contra de la Iglesia Católica? ¿Alguien realmente cree que no rendirá pesadas cuentas en el día del juicio por haber obedecido ciegamente a quienes están trabajando para destruir la Iglesia de Cristo?

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