Como rezar el Rosario en latín

Uno de los artículos en portugués más leídos en este blog es el que enseña como rezar el rosario en latín. Probablemente esta traducción al castellano que ahora les presentamos será provechosa a los lectores de habla hispana. Así lo esperamos. El rosario es una de las oraciones más tradicionales de la Iglesia Católica y uno de los medios más importantes de salvación.

Primeramente, para rezar el rosario, debemos conocer cada una de las oraciones que en él son rezadas. A continuación las presentamos en latín al lado de su tradución al castellano:

Señal de la Cruz

Per signum crucis, de inimicis nostris libera nos Deus noster.

In nomine Patris et Filii et Spiritus Sancti. Amen.

Por la señal de la santa cruz de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro.

En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Credo – Símbolo de los Apóstoles

Credo in Deum Patrem omnipotentem, Creatorem caeli et terrae. Et in Iesum Christum, Filium eius unicum, Dominum nostrum, qui conceptus est de Spiritu Sancto, natus ex Maria Virgine, passus sub Pontio Pilato, crucifixus, mortuus, et sepultus, descendit ad inferos, tertia die resurrexit a mortuis, ascendit ad caelos, sedet ad dexteram Dei Patris omnipotentis, inde venturus est iudicare vivos et mortuos. Credo in Spiritum Sanctum, sanctam Ecclesiam catholicam, sanctorum communionem, remissionem peccatorum, carnis resurrectionem, vitam aeternam. Amen.

Creo en Dios Padre Todopoderoso, creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo; nacido de la virgen María; padeció bajo el poder de Poncio Pilato; fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; y subió a los cielos; está sentado a la derecha del Padre, y desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo, la Santa Iglesia católica, la Comunión de los Santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Credo – Símbolo niceno-constatinopolitano

Credo in unum Deum,  Patrem onipotentem factorem  coeli et terrae, visibilium omnium  et invisibilium.

Et in unum Dominum, Jesum  Christum, Filium Dei unigenitum,  et ex Patre natum ante omnia saecula. Deum de Deo, lumen de lumine,   Deum verum de Deo vero,  genitum, non factum,  consubstantialem Patri,   per quem omnia facta sunt. Qui propter nos homines et propter nostram salutem,  descendit de coelis et incarnatus  est de Spiritu Sancto ex Maria  Virgine et homo factus est. Crucifixus etiam pro nobis,  sub Pontio Pilato, passus et  sepultus est. Et ressurrexit tertia die secundum  scripturas et ascendit in coelum,  sedet ad dexteram Patris. Et iterum venturus est cum gloria  judicare vivos et mortuos cujus regni non erit finis. Et in Spiritum Sanctum, Dominum  et vivificantem qui ex Patre  Filioque procedit. Qui cum Patre  et Filio simul adoratur  et conglorificatur, qui locutus est  per prophetas. Et unam, sanctam, catholicam  et apostolicam Ecclesiam. Confiteor unum baptismum  in remissionem peccatorum. Et expecto ressurrectionem  mortuorum et vitam venturi saeculi. Amen.

Creo en un solo Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible.   Creo en un solo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, consubstancial al Padre; por quien todo fue hecho;   Que por nosotros los hombres, y por nuestra salvación bajó del cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, Virgen, y se hizo hombre; y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato, padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día, según las escrituras, y subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria, para juzgar a los vivos y a los muertos, y su reino no tendrá fin. Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas. Creo en la Iglesia que es Una, Santa, Católica y Apostólica. Confieso que hay un solo bautismo para el perdón de los pecados, espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro. Amén.

Padre Nuestro

Pater Noster, qui es in coelis. Sanctificetur nomen tuuum. Adveniat regnum tuum. Fiat voluntas tua, sicut in coelo et in terra. Panem nostrum quotidianum da nobis hodie. Dimitte nobis debita nostra, sicut et nos dimittimus debitoribus nostris. Et ne nos inducas in tentationem, sed libera nos a malo. Amen.

Padre Nuestro, que estás en los cielos santificado sea tu nombre. Venga a nosotros tu reino. Hágase tu voluntad así en la tierra como en el cielo. El pan nuestro de cada día dánosle hoy. Y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nostros deudores. Y no nos dejes caer en tentación, mas líbranos del mal. Amén

Ave Maria

Ave Maria, gratia plena, Dominus tecum. Benedicta tu in mulieribus, et benedictus fructus ventris tui, Jesus. Sancta Maria, Mater Dei, ora pro nobis peccatoribus, nunc et in hora mortis nostrae. Amen.

Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Gloria

Gloria Patri, et Filio, et Spiritui Sancto. Sicut erat in principio, et nunc et semper, et in saecula saeculorum. Amen.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en un principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.

Oración de Fátima

O pie Jesus, dimitte nobis debita nostra, libera nos ab igne inferni, perduc in caelum omnes animas, praesertim eas, quae misericordiae tuae maxime indigent.

Oh, Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva todas las almas al cielo, y socorre especialmente a las más necesitadas de Tu misericordia.

Salve Regina

Salve, Regina, mater misericoridiae, vita, dulcedo, et spes nostra, salve. Ad te clamamus, exsules filii Evae. Ad te suspiramus, gementes et flentes in hac lacrimarum valle. Eia, ergo, advocata nostra, illos tuos misericordes ocullos ad nos converte. Et Jesum, benedictum fructum ventris tui, nobis post hoc exilium ostende. O clemens, o pia, o dulcis, Virgo Maria. Amen.

Ora pro nobis, Sancta Dei Genitrix. Ut digni efficiamur promissionibus Christi.

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra. Dios te salve. A Ti llamamos los desterrados hijos de Eva. a Ti suspiramos, gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos. Y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clemente, oh piadosa, oh dulce, siempre Virgen María! Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.

Para escuchar la pronuncia de algunas de estas oraciones, se puede acceder al sitio Orações Católicas.

Ya conocemos las oraciones básicas, debemos ahora conocer los misterios en los cuales meditamos durante el rezo del rosario:

Mysteria Gaudiosa

Misterios Gozosos

Feria Secunda, Feria Quinta, Sabattum

Lunes, Jueves, Sábado

1. Quem, Virgo, concepisti.

2. Quem visitando Elisabeth portasti.

3. Quem, Virgo, genuisti.

4. Quem in templo praesentasti.

5. Quem in templo invenisti.

1. El anuncio del ángel Gabriel a la Virgen María y la Encarnación del Hijo de Dios.

2. La visitación de Nuestra Señora a su prima santa Isabel.

3. El nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo en Belén.

4. La presentación del Niño Jesús en el templo.

5. El Niño perdido y hallado en el templo.

Mysteria Dolorosa

Misterios Dolorosos

Feria Tertia, Feria Sexta

Martes, Viernes

1. Qui pro nobis sanguinem sudavit.

2. Qui pro nobis flagellatus est.

3. Qui pro nobis spinis coranatus est.

4. Qui pro nobis crucem baiulavit.

5. Qui pro nobis crucifixus est.

1. La oración de Jesús en el Huerto.

2. La flagelación del Señor.

3. La coronación de espinas.

4. Jesús lleva la Cruz a cuestas.

5. Jesús es crucificado y muere en la Cruz.

Mysteria Gloriosa

Misterios Gloriosos

Feria Quarta, Dominica

Miércoles, Domingo

1. Qui ressurexit a mortuis.

2. Qui in caelum ascendit.

3. Qui Spiritum Sanctum misit.

4. Qui te assumpsit.

5. Qui te in caelis coronavit.

1. La resurrección del Señor.

2. La ascensión del Señor.

3. La venida del Espíritu Santo sobre la Virgen María y los apóstoles.

4. La asunción de Nuestra Señora a los cielos.

5. La coronación de la Santísima Virgen María.

Conocemos ahora todas las oraciones necesarias. La secuencia en que las rezamos es la siguiente:

1. Señal de la Cruz

2. Ofrecimiento del rosario

3. Credo (una de las dos formas presentadas)

4. Padre Nuestro, en la cuenta grande

5. Tres ‘Ave Maria’, una en cada cuenta pequeña

6. Gloria al Padre

7. Oración de Fátima

(A partir de entonces, empezamos a meditar los misterios. Si rezamos el Rosario completo, meditamos todos los misterios: gozosos, dolorosos y gloriosos. Si rezamos apenas un misterio, debemos rezar aquel que corresponde al día de la semana en que estamos.)

8. Pronunciamos el primer misterio

9. Padre Nuestro, en la cuenta grande

10. Diez ‘Ave Maria’, una en cada cuenta pequeña

11. Gloria al Padre

12. Oración de Fátima

Así continuamos con los otros misterios. Al final, rezamos la ‘Salve Regina’.

Con esto se encierra el rezo del Rosario.

Ahora, haremos solo algunas aclaraciones:

1) Normalmente se reza el Credo en el Símbolo Apostólico, más corto. Pero yo prefiero el Símbolo Niceno-constantinopolitano, que es más detallado. Aquí he presentado las dos formas para que se pueda elegir.

2) La oración de Fátima ha sido enseñada por Nuestra Señora a los niños de Fátima originalmente en portugués:

“O meu bom Jesus, perdoai-nos, livrai-nos do fogo do inferno, levai as almas todas para o Céu, e socorrei principalmente as que mais precisarem.”

Hay algunas variaciones para la traducción al latín, pero preferimos traducir ‘levai’ (castellano “lleva”) por ‘perduc’ y no ‘conduc’ pues el verbo perduco, -ere tiene un sentido mas fuerte que conduco,-ere, significando conducir hasta el fin. El término ‘ misericordiae tuae’ a veces se encuentra como ‘misericordia tua’. Las dos formas son correctas, pues el verbo indigeo,-ere puede regir tanto el ablativo como el genitivo.

3) Respecto a los misterios “luminosos”:

Aquí hemos presentado solamente los misterios tradicionales que, por tantos siglos, han alimentado la piedad cristiana. El católico debe rechazar, con vehemencia, las innovaciones que intentaron introducir por medio de los “nuevos misterios” dichos luminosos. La sed de innovaciones desde el latrocinio Vaticano II solo hace mal a la Iglesia. Necesitamos respeto a las Tradiciones, y no esta ansia de novedades. Se han cambiado todo: la teología, la liturgia, el catecismo, el código de derecho canónico… Todo es inestable, todo cambia, en la “iglesia” conciliar. Esto es la religión del hombre, evolutiva, cambiante. Y, por supuesto, estos cambios sirven bien para disminuir la noción de estabilidad y perennidad de la religión católica. Por todo eso, nosostros quedamos con la Tradición, en contra de la innovación sin fin.