Las blasfemias de María Valtorta y una grave advertencia

Entre los muchos absurdos dichos por Mons Williamson, uno de ellos se destaca por la grave afronta que hace a los principios más básicos de la moral: la recomendación de los escritos de María Valtorta. De solo saber que sus obras han sido condenadas por el Santo Oficio, eso yá haría cualquier buen católico, por más simple que sea, quedarse muy lejos de ellas. Mons Williamson, o cualquier otro católico, aunque laico, tenia el deber de advertir las personas para no leer tales escritos condenados por la verdadera Iglesia. Sin embargo, el obispo hizo todo lo contrario: recomendó la lectura, todas las noches, para los niños.

Si alguien aún no se ha convencido de lo desviado que está Mons Williamson del buen camino, pueden sacar las últimas dudas leyendo las citas de la obra de María Valtorta a continuación. Que se quede bien advertido que el contenido de los escritos de esa falsa vidente es erótico y blasfemo, y ofende cualquiera que no tenga perdido todo sentido de moralidad. Pero hace falta indicarlo aquí para que se vea a que punto llegó aquello que algunos llaman “nuestro obispo”:

LA (VAL)TORTA RECOMENDACION DEL OBISPO RICHARD WILLIAMSON

http://wwwapostoladoeucaristico.blogspot.com.br/2016/04/la-valtorta-recomendacion-del-obispo.html

Son simplemente repugnantes esos escritos. No hay ninguna justificativa para recomendarse una abominación como esa. No tengo siquiera palabras para describir esa immundice. Y, recuerdese, Valtorta es solo uno de los muchos errores de Mons Williamson. Pero es muy aclarador, porque no depende de ningún conocimiento teológico. Lo más simple de los laicos comprende lo imoral de se recomendar una obra de ese nivel. ¿Alguien es capaz de imaginarse leyndo aquellas obscenidades para sus hijos?

Conociendo tantos y tan graves errores, tengo el deber de hacer a los lectores de este blog la grave advertencia sobre los riesgos de se continuar siguiendo ese obispo y todos los que le apoyan.

Sí, es verdad que yo también apoyé a Mons Williamson cuando, en 2012, él denunció la traición de Mons Fellay. Todos los católicos tradicionales que hicieron cualquier tipo de acuerdo con la roma conciliar han sido absorvidos por el modernismo. Todos, sin ninguna excepción. Asimismo, Mons Fellay y sus seguidores querían recibir el reconocimiento de la roma conciliar. La FSSPX no era el único bastión de la fe resistiendo a la falsa iglesia conciliar, pero era el mayor de los institutos religiosos que no habían apostatado. Por eso, yo participé de ese combate intentando evitar que tantas almas cayeran en las manos de los herejes de la “iglesia” conciliar. Infelizmente, Mons Fellay y sus auxiliares liberales, que todavía hoy continúan em los puestos de mando de la FSSPX, están logrando sus intentos.

Dejando de lado lo que se pasa en la neo-FSSPX, el hecho es que Mons Williamson no ha correspondido, di ningún modo, a nuestras expectativas. Siendo él lo único obispo que encabezó el combate para impedir la FSSPX de cair en las manos de Bergoglio (o de Ratzinger, lo que es lo mismo), esperábamos de él una postura de rechazo a los errores modernos y de ninguna concesión a los enemigos de la Iglesia. Lo que vimos, sin embargo, fue una serie de concesiones a eses enemigos, al rito bastardo, esfuerzos para minimizar los males de la anti iglesia, alabanzas a acatólicos, escándalos funestos, etc. Y fíjese bien, jamás hubo ninguna retractación por parte de Mons Williamson, lo que demuestra su contumacia.

De igual modo, no conseguimos observar ninguna actitud sensata en los que defienden el obispo. Los errores son clarísimos, pero siempre hay tergiversación. En el caso de Valtorta, por ejemplo, ¿como podría alguien justificar la actitud del obispo al recomendar para niños una obra obscena y blasfema? Simplemente no hay como hacerlo. Pero los defensores del obispo jamás admiten sus errores y no permiten que se le haga la menor crítica, por más justa que sea. Algunas de esas personas, yo las tenía realmente por amigos. Otros prefieren cerrar los ojos. Por ejemplo, desde que empezé a discordar del obispo, unas diez personas dejaron de seguir el blog.

Así pues, teniendo en cuenta que un día yo apoyé a Mons Williamson, cumplo aquí con mi deber de aclarar a todos los lectores que no más le apoyo, ni a él, ni a nadie que aún permanezca a su lado. No quiero participar de sus escándalos, y no quiero que nadie que un día me vio defender Mons Williamson caiga en los errores que él propaga. Esa aclaración a los lectores es necesária para mi consciência, para que no sea por mi culpa que alguien venga a confiar em un grupo de personas que yá han demostrado tener más aprecio al jefe del referido grupo que a la fe y a la moral católicas.