A un año del centenario de Fátima

Muchas veces la humanidad no aprende con los errores del pasado. En 1689, Santa Margarida María Alacoque transmitía el mensaje recibido de Cristo para que el rey de Francia consagrase el reino a Su Sacratísimo Corazón. El pedido no fue atendido y, un siglo después, la maldita revolución francesa abalaba Francia y el mundo con el terror.

He aquí, estamos hoy a exactamente un año del centenario de las apariciones de la Santísima Virgen en Fátima. Casi cien años de menosprecio a los mensajes del Cielo. Y no solamente menosprecio, sino también mentiras como las de los “cardenales” Bertone y Ratzinger, y persecusiones, como el silenciamiento del padre Alonso, el mayor estudioso de las apariciones. Y aún traiciones de aquellos que conocen bien la perversidad de los herejes que hoy se presentan como si furean la jerarquía de la Iglesia Católica, pero, al contrario de denunciarlos, reconocen su “autoridad”, quieren estar en comunión con ellos y minimizan el mal que ellos hacen a la Iglesia.

Líbranos, Senhor, de los malos pastores y danos fuerza para quedarmos fieles en los momentos difíciles. Que no sea por nuestra culpa que los pedidos de la Santísima Virgen sean ignorados.