Un blasfemador llamado Bergoglio

Hace mucho tiempo que Bergoglio ha dejado caer las máscaras, y no tenemos más ninguna duda que su misión es intentar destruir la religión verdadera. Asímismo, él logra sorprendernos con su nivel de apostasía, diciendo a cada día abominaciones peores de las que ya había dicho. De todos los usurpadores de la cátedra de San Pedro, él es el más blasfemador de todos.

Aquellos que soporten, que lean lo que este inmundo tuvo la osadía de decir sobre nuestro adorable Salvador:

«Jesús se hizo un poco ‘el idiota’» « Jesús no estaba limpio» y Jesús «violó la moral »

http://wwwapostoladoeucaristico.blogspot.com.br/2016/06/noticias-de-gloriatv-la-blasfemia-de.html

¿Quién puede aceptar un supuesto “vicario de Cristo” que blasfema contra Cristo? Y, si Bergoglio blasfema contra el propio Cristo, también lo hace en contra de Su única Iglesia:

“Yo creo que la Igreja no solo debe pedir disculpas a los gays, sino también pedir disculpas a los pobres, a las mujeres explotadas, a los niños explotados en el trabajo. Debe pedir disculpas por haber bendecido tantas armas. Los cristianos deben pedir perdón por haber acompañado tantas elecciones equivocadas.”

http://www.repubblica.it/vaticano/2016/06/26/news/papa_gay_lutero_emerito_brexit_europa-142884910/

Begoglio lanza sobre la Iglesia Católica culpas que Ella jamás tuvo. Su discurso es semejante a los de las sectas más anticatólicas que existen o ya existieron. Y semejante también al de su predecesor en la usurpación, y de muy infeliz memoria, Karol Wojtyła. Todos ellos, tanto los sectarios asumidos quanto los que visten sotana blanca, están tomados de un profundo sentimiento anticatólico. Que se rasguen las vestiduras los fariseos que no quieren oír eso, pero la verdad es que alguien minimamente católico jamás vomitaría tales blasfemias contra la Santa Madre Iglesia.

Eses enemigos de la Iglesia, que actúan para destruir Su reputación, no lo hacen por casualidad. Difamar la Iglesia Católica es estratégia utilizada por seus enemigos desde hace mucho. En los tiempos actuales, lo único que ha cambido es que los enemigos se presentan como la alta jerarquía de la Iglesia para engañar a los mismos católicos con los actos de mea culpa en nombre de la Iglesia que ellos dicen representar. Tal astucia ha sido denunciada por Su Santidad, el Papa Pío XII, de feliz memoria, al comentar, mientras todavía era cardenal, el secredo de Fátima (los destaques son nuestros):

Oigo a mi alrededor a los innovadores que quieren desmantelar el Santo Santuario, destruir la llama universal de la Iglesia, rechazar todos sus ornamentos, y hacer que sienta remordimientos por Su pasado histórico.

La calumnia histórica tiene un efecto demoledor en la imagen de cualquier institución. Por eso, los modernistas – incluyendo los “papas conciliares” – hacen tanto uso de ella en contra de la Iglesia verdadera, la que ellos han rechazado para abrazar el modernismo.

Pero el discurso de Bergoglio no se quedó en lo que ya transcribimos. De la misma fuente arriba, sabemos que él también defendió su colega de blasfemias, Lutero:

“Creo que las intenciones de Martín Lutero no eran equivocadas. Él era un reformador. (…) En el plano teológico, finalmente, estamos de acuerdo con los luteranos sobre el tema de la Justificación. El documento conjunto sobre este tema es uno de los más claros. Los hermanos, así, se respetan y se aman”.

Lo que dijo Bergoglio es una enorme mentira, pues Lutero no quería reformar la Iglesia, pero sí destruirla. Lutero odiaba a la Iglesia Católica, al Papa, a la Santa Misa, etc. Y la doctrina de la justificación de Lutero es herética, condenada de forma definitiva e infalible por el Sacrosanto Concilio de Trento. La declaración conjunta es un acto de la “iglesia” conciliar, no de la Iglesia Católica.

Finalmente, nada de bueno podemos esperar venido de Bergoglio, pues él es el pájaro depredador depositado en el nido ajeno. Lo que podemos esperar es que pronto los buenos católicos abran los ojos para rechazar a este impostor.