Fiesta de Cristo Rey, en vísperas de más un escándalo de Bergoglio

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Una foto, dos herejes. ¿Cúal de ellos es el peor? Sinceramente, no lo sé.

Un monje apóstata ha dividido la Europa cristiana, arrancó millones de almas del seno de la Madre Iglesia, blasfemó, maldijo, quiso destruir el papado, la Santa Misa, la Santa Iglesia. Sus palabras y sus actos demostraron de forma inequívoca su odio anticatólico.

Quinientos años después, sin que hubiera ningún pedido de disculpas o la más mínima demostración de arrepentimiento, sea por parte del heresiarca, sea por sus sucesores, vemos un otro hereje, fantasiado de papa, homenajear aquello que tanto mal ha hecho à la Iglesia Católica. Un católico de verdad jamás cometería um acto tan vil de traición à la Iglesia como este de comemorar un enemigo Suyo. Hasta un católico malo, cubierto de pecados, pero que todavía no hubiera perdido la Fe, no cometería semejante escarnio. Bergoglio no es un mal católico, pero un no católico, un apóstata, tanto cuanto lo fue Lutero. Debemos lanzar sobre él el anátema, como determinan las Sagradas Escrituras que se haga con los herejes pertinazes.

Hoy, fiesta de Cristo Rey, declaremos como católicos que queremos el Reinado Social de Nuestro Señor Jesucristo. Pero no lo hagamos sólo con la boca, porque hacer bellos discursos es muy fácil. Hagámoslo con el corazón, la voluntad y la inteligencia, y llevemos el raciocinio hasta el fin. Si queremos realmente que Cristo reine, no nos es lícito querer estar em comunión com un hereje público que es amigo de los enemigos de la Iglesia de Cristo. No seamos como la Neo-FSSPX, que predica exteriormente el Reinado de Cristo, pero al mismo tiempo mantiene el diálogo con la roma apóstata buscando com ella la infame “plena comunión”. Que Cristo reine realmente, y que toda rodilla se doble ante Su Santo Nombre, en los Cielos, en la Tierra (incluso en el Vaticano…) y en los infiernos.